Almuñécar, rincones junto al mar.La Iglesia de la Encarnación de Almuñécar es el monumento más emblemático de la reconquista cristiana. Edificada durante los últimos años del siglo XVI, fue el primer templo protobarroco levantado en la provincia de Granada.Almuñécar no es únicamente sol y playa. Los visitantes que deseen hacer un alto en su descanso a la orilla del mar y adentrarse en las pintorescas callejuelas y los antiguos monumentos sexitanos, tienen a su alcance un fascinante recorrido turístico que pueden realizar a pie, sin siquiera salir del casco urbano. El pasado fenicio, romano, árabe y cristiano de la ciudad, antiguamente denominada Ex, Sexi Firmum Iulium o Al-Munakkab, según la época, ha dejado la impronta de su legado en cada rincón. La Oficina Municipal de Turismo, posible punto de partida para el recorrido, constituye una atracción en sí misma. Su sede se encuentra en el Palacete de La Najarra, una colorida casa señorial neoárabe de mediados del siglo XIX, mandada edificar por una acaudalada familia de la época sobre una residencia árabe preexistente. Unos singulares jardines moriscos dotados de gran variedad de plantas y una cuidada decoración de estilo nazarí en el interior del edificio, evocan retrospectivamente el paso de esta cultura por la ciudad, que fue lugar de descanso habitual de aquella dinastía. A pocos metros de La Najarra se encuentra el Parque Ornitológico Loro Sexi, que alberga unos 1.500 ejemplares de aves -muchas de ellas exóticas- pertenecientes a dos centenares de especies entre las que se pueden contemplar palomas, loros, cacatúas, guacamayos, faisanes, cisnes o patos haciendo alarde de su variopinto colorido. El parque se ubica frente a la animada plaza de Abderramán, que cuenta con un zoco de artesanías y que a su vez se sitúa frente al peñón del Santo, desde cuya cima se pueden disfrutar imponentes panorámicas de las playas de Puerta del Mar y San Cristóbal, así como del centro urbano almuñequero. Después de pasar por el parque botánico arqueológico El Majuelo, el paseo urbano por Almuñécar continúa hacia el norte por la avenida Europa. Al llegar a la intersección con la calle Vélez, donde antaño se ubicó una de las tres puertas de entrada a la ciudad amurallada, el visitante se adentra definitivamente en el casco antiguo. La plaza de la Constitución - o del Ayuntamiento - fue y es el centro administrativo del municipio sexitano, ya que anteriormente acogió también el Pósito. Desde la plaza parten diversas calles cuesta arriba que, sin bien parecen encerrar en un laberinto a quien no conoce la zona, indefectiblemente conducen hasta la cima del cerro de San Cristóbal, coronado por el castillo de San Miguel. La fortaleza árabe de Almuñécar, que pronto será sometida a un proceso restaurador, fue en su momento escenario de importantes batallas y sucesos que marcaron la historia del litoral granadino. Si bien pudo ser una fortificación fenicia - ya que se han encontrado restos de esa cultura- y también romana -algo más factible -, vivió su máximo esplendor durante el reino nazarí de Granada. Muy cerca del castillo se encuentra la Cueva de Siete Palacios, un complejo urbanístico abovedado del periodo romano donde actualmente funciona el Museo Arqueológico Municipal. Allí pueden admirarse todo tipo de piezas arqueológicas que dan cuenta fehaciente de las diferentes culturas que pasaron por Almuñécar. El entorno del barrio de San Miguel atesora otras construcciones monumentales como las bóvedas del siglo I de la plaza Martín Recuerda o los hornos de alfarería árabe. El laberinto de estrechas y floridas callejuelas que discurren a la vera de típicas fachadas de estilo mediterráneo lleva otra vez al visitante a la plaza del Ayuntamiento, que alberga diversos comercios y bares con terrazas, muchas veces amenizados por músicos circunstanciales que le aportan mayor vida al entorno. Desde allí, otra cuesta conducirá hasta la Iglesia de la Encarnación, el legado más emblemático de la reconquista cristiana. Construida durante los últimos años del siglo XVI, fue el primer templo de estilo protobarroco que se levantó en la provincia. Al final de la cuesta se encuentra la Casa de la Cultura, sede continua de diversas muestras y eventos culturales, emplazada a pocos metros de la antigua Puerta de Granada, otro de los antiguos ingresos a la ciudad y que hoy sirve de acceso a la Carrera de la Concepción. En el entorno de La Carrera se halla el más céntrico de los cinco tramos del Acueducto Romano existentes en el municipio, cuya construcción en los primeros siglos de nuestra era lo engrandeció y lo dotó de una infraestructura fundamental para el traslado de agua; de hecho, hasta el día de hoy se sigue utilizando para riego en varias partes de su trayecto. El conjunto arqueológico del acueducto de La Carrera incluye también unas termas romanas, que en su día conformaron un complejo de baños, sauna y ocio. Pero el recorrido urbano por Almuñécar no es completo sin un paseo por el Centro Comercial Abierto, con sus numerosas tiendas y establecimientos que se desarrollan en una red de callejas y rincones tradicionales, como el Mercado Municipal; las plazas de los Higuitos, Kelibia, Damasco o Madrid; y las calles Trinidad, Real, Alta del Mar o Baja del Mar, entre otras. Perdidos entre negocios y viandantes, el centro urbano esconde otros tesoros que pueden pasar desapercibidos, como el Pilar de la calle Real, construido en 1559 y de estilo renacentista; o la fachada del convento de Mínimos, recientemente restaurada. La plaza de la Rosa puede constituir un buen punto final para el recorrido, pues allí se levantaba algunos siglos atrás la Puerta del Mar, el tercero de los portales que daba acceso al casco amurallado y que lo separaba de la costa. Al atravesar esta puerta el visitante puede regresar a la playa para seguir disfrutando del sol y del mar, pero no sin haber descubierto los numerosos lugares y monumentos que encierra la antigua Sexi.
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